martes, 15 de marzo de 2011

Las hermanas Bolena.


Casualmente me encontré con el films sobre las hermanas Bolena en un canal de televisión. Más intrigada por las actuaciones que proponía la película que por la historia en sí, me predispuse a disfrutar de un momento más bien pochoclero. Sin embargo, para mi sorpresa la historia me cautivó, la forma de relatar la vida de estas dos hermanas me pareció interesante, más allá de que Ana aparece(la hermana que logró convertirse en reina consorte de Enrique VIII, de Inglaterra) un poco exagerada con su imagen de femme fatale, que con sus encantos intenta apoderarse del trono de Inglaterra. Algunos detalles de la relación entre las hermanas y de ambas con el rey Enrique VIII están presentadas como muy exageradas. María (amante del rey)que no tiene ningún interés en los asuntos de la corte ni la política de ese momento, se presenta como una mujer dulce, pasiva, callada. Ana (que logré se reina consorte del rey) es dibujada como una mujer deseosa del poder, fría, calculadora, y, finalmente con un destino trágico. Me quedé pensando en estas figuras presentadas de manera tan contrapuestas, será casual?, una idea que ahistórica que se tiene sobre las mujeres que se interesan por los "asuntos públicos"?, una adaptación estricta lo que "realmente sucedido"?. Estás dudas se me presentaron cuando pasaron los títulos finales...Las dejo para ir construyendo miradas sobre "Las Hermanas Bolena". De todas formas, sigue siendo una película que se puede disfrutar un domingo fresco de noche, en el cable.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La isla siniestra


La misma historia? El mismo momento? SI! ahora el como esta contada y como esta filmada hace la diferencia. La realidad puede tener varias facetas, caras, miradas, costados, pero mas vale que SI. Es el prejuicio el que juega una mala pasada muchas veces, pensar que Leo puede hacer un buen papel y llevarnos a ver, a sentir, a ser como él es difícil, pero lo logra y con sobrada facilidad.
Es una vuelta de rosca, a historias ya contadas (Una mente brillante):
- Ambas están ambientadas en la época de post guerra y en ambas el protagonista mira la realidad o lo que le sucede desde tu, vuestra, nuestra "locura".
De telón de fondo -por qué no?- una invitación para pensar en torno a los dolores, las ausencias, el encierro -físico y emocional- la cura (aquí asociada a la medicina), la sanación (?), finalmente las decisiones que se deben tomar en situaciones límites, en contexto de máxima tensión donde el blanco o negro pierden validez. O, al menos, no tienen la contundencia que comúnmente le otorgamos.
En fin, estas mínimas referencias, esbozos de ideas son oportunas para que al menos (en un día aburrido y con poco eventos) pasen por el video-club y la alquilen o la bajen por la santidad internete.

domingo, 15 de agosto de 2010

El Amo de las marionetas


PELICULÓN si los hay, un clásico del cine de terror cómico de los 80.
Guía práctica para ver la película:
Sin pochoclo o pororó o como se llamen esas cositas blancas, ya que hay algunas escenas muy cómicas donde puede atragantarse con esas cositas, derivando esto en un traslado a emergencias cosa que le impedira seguir disfrutando del film.
Resulta óptima la ingesta de algún tipo de bebidas alcoholocas, ojo no excederse como el que escribe, no sea un descontrolado.
Procure que este momento sea compartido con alguna persona del sexo opuesto, hay escenas de sexo poco hot pero las hay........Va a notar que el film no asusta, mas bien divierte pero es la excusa perfecta para tocar o realizar el aprouch a su compañía eventual........
Gente fácilmente impresionable mire con poco cuidado, los efectos son todos malos pero con una gran cuota de humor.
El reparto habrá sido prometedor, pero no sabemos mas nada de ellos, aclaración del gallo (busque pero a la rubia hot no la encontre).
Solo que da decir a pasar un buen momento

martes, 10 de agosto de 2010

La cinta blanca


El paisaje en blanco y negro.

(Película “La cinta blanca”)

La línea del horizonte, un hombre a caballo, una delgada línea sobre el final del recorrido. El fin del comienzo para desmontar las miserias de un pequeño pueblo de la Alemania previa a la Primera Guerra Mundial. El frío no solo es algo del paisaje. El blanco que se extiende sobre laderas, campos, casa y caminos parece cubrir sensaciones que invaden las conciencias. Una cinta blanca como sello.

Las miradas parecen hablar mas que las palabras, los hechos más que las miradas, las palabras menos que la violencia que tortura los cuerpos de cada uno de los involucrados -directa o indirectamente- en la cotidiana y tranquila campiña perdida en algún lugar de una Alemania sobria, mesurada, luterana.

Blanco sobre negro. Más negro sobre blanco, en el cruce de varias historias que son una, la del pueblo alrededor del señor feudal, del barón que marca los tiempos de vida y muerte, de vejez y niñez, siembra y cosecha. Casi sin claroscuros, casi sin matices por la voracidad de los sentimientos de culpa, de dolor, de venganza, de pecado mal escrito.

Negro sobre blanco, el guión y la fotografía de La cinta blanca, invade rápidamente la atención del espectador que intuye que no será una historia fácil de digerir, de descifrar. Insta a “mirarla” en los albores del principio de un siglo XX que fue largo, penoso, sorprendente, ingenuo, lleno de rebeliones de colores. Pero, de golpe, el director pone sobre el principio del fin al espectador para mirar como los dolores del sinsentido se instalaron en este pequeño lugar, desolado lugar, blanquísimo en su invierno lento.

Blanco sobre negro, parece ser una invitación a pensar que cosas genera la culpa desde el gran edificio de la cristiandad. Para eso la estética del relato -en imágenes y diálogos- produce estas sensaciones de agobio en esos vestidos largos, austeros que llevan niñas y mujeres, en lo parco de las miradas, en la miseria de muebles y paredes, en lo que no muestran los instrumentos de castigo, en la luz tenue de las ventanas.

Castigos, culpas, perversión, hipocresía, venganza. Negro sobre blanco sobre el final, cuando se asoma el principio de los horrores de las guerras, de los genocidios.

La Teta Asustada

Abismo y abismos

(Palabras sueltas a propósito de la película La teta asustada)

Abismo, abismos. Las primeras palabras que me surgen luego de ver la película de Claudia Llosa. Abismo que supone esa distancia entre aquellos terribles dolores de la época de la “guerrilla” (en la década de los ’80) y el Perú de principios de siglo XXI en que transcurre la vida de Fausta. Abismos intergeneracionales que, sin embargo, no alejan los miedos, la impunidad, el terror vivido, padecido por miles de mujeres, ayer-hoy, pareciera casi sin solución de continuidad.

Abismos entre los cerros áridos, barridos con los más de 500 años de historia del Perú y las casas de arriba, de aquellos jardines coloniales, tan al fondo, tan

ocultos que preservan la riqueza y el gusto que atraviesa el tiempo. Abismos profundos de seres que se cruzan, que se hablan, que se cantan, que esquivan las miradas. Abismos entre los dolores de unos, las ausencias de otros; las carencias de algunos, el temor de otros; el desprecio de unos, la sobrevivencia de los más.

Abismo. Las imágenes parecen llenarse de penumbras, aún cuando el sol se afane en iluminar los bordes secos de los cerros. Vano intento de luz, el sol solo se posa en las laderas escalonadas para agotar aún más la mirada. El arriba y el abajo van adquiriendo unos otros sentidos dependiendo de los diferentes lugares de la ciudad, o las ciudades que alberga Lima, dependiendo de los cuerpos y sus dolores y carencias.

Abismos. Canciones cantora cantada, susurro poderoso que viene del otro lado del tiempo nuevo, más allá de la profundidad de esa sirena que aparece y se esconde en los recovecos del mar. Canciones que alejan miedos, acercan las miradas que se vuelven lejanas con la fuerza de la distancia de una perla a la otra perla. Canciones al alma que aguarda que pase el mal tiempo. Canciones pequeñas entre un lado y otro del mar.

Las papas se llenan de florecillas blancas. Tanto abismo se vuelva menos material, aunque los dolores no escapan al tiempo, los dolores gritan en el fondo del abismo.